Paremos, reflexionemos y lancemos las revisiones necesarias de Europa para nuestros descendientes

“Pienso que entre los pueblos que están geográficamente agrupados como los pueblos de Europa, debe existir una suerte de vínculo federal; estos pueblos deben en todo momento tener la posibilidad de entrar en contacto, de discutir sus intereses, de adoptar resoluciones comunes, de establecer entre ellos un lazo de solidaridad, que les permita, en los momentos que se estimen oportunos, hacer frente a las circunstancias graves, si es que éstas surgen. (…) Evidentemente, la asociación tendrá efecto sobre todo en el dominio económico: es la cuestión que más presiona. Creo que puede tener éxito. Pero estoy seguro que un punto de vista político, un punto de vista social, la atadura federal, sin afectar a la soberanía de las naciones…”

Discurso de Aristide Briand ante la Asamblea de la Sociedad de Naciones, 5 de Septiembre de 1929


Europa , la Unión Europea que celebramos, es el resultado de anhelos de hombres y pueblos a lo largo de los siglos; de sueños de una geografía de la que ha emanado sangre, mucha sangre, y palabras, a veces también muchas palabras.

Con los viejos helenos comenzamos a creer en una comunidad de ideas, que ellos fueron cimentando, que compartiríamos y que es lo que nos define como europeos.

Esos helenos, ahora los jóvenes, pueden marcar otra vez el ritmo, ¿Grexit?.

Paremos, reflexionemos y lancemos las revisiones necesarias de Europa para nuestros descendientes, mas no deberíamos permitir que esa idea que ha marcado la existencia de lo europeo durante siglos y que ha constituido nuestra forma de vida desaparezca.